«Lembeye, las ganas de tomarse un respiro»
Por la mañana, sigue el antiguo trazado del tranvía de vapor para hacer una ruta de senderismo llena de encanto y date un capricho gastronómico con una cata de Madiran y Pacherenc du Vic-Bilh en la bodega subterránea Doléris. O sal a dar una vuelta en bicicleta de montaña hasta los lagos de Bassillon-Vauzé y Lembeye.
Por la tarde, explora la capital del Vic-Bilh a través de su recorrido histórico, una búsqueda del tesoro de Tèrra Aventura o un paseo en carruaje.
Ruta de senderismo «línea del tranvía»
Este paseo que empieza en Lembeye te transporta al pasado. Entre 1904 y 1931, el Vic-Bilh lo atravesaba la línea de tren de vapor, también conocida como «línea del tranvía», que unía Pau con Lembeye. A lo largo de este recorrido, descubrirás varias obras de ingeniería (puentes, canales de desagüe, taludes de piedra…) que dan testimonio de ese paso.
Nivel fácil – Distancia: 6 km – Duración: 1 h 20 min – Desnivel: +130 m

Ruta en bicicleta de montaña «El camino de los lagos»
Este recorrido, bonito y variado, te permite disfrutar de la tranquilidad del campo bearnés entre campos, colinas, bosques y patrimonio arquitectónico, hasta llegar a los lagos de Lembeye/Corbère-Abères y Bassillon-Vauzé. Esta ruta, pensada en un principio para la bicicleta de montaña, se puede acortar para dar un paseo en bici más familiar.
Ruta de BTT – Nivel fácil – Distancia: 17,6 km – Duración: 2 h – Desnivel: +200 m

Patrimonio
Recorrido por el centro histórico
Lembeye, un antiguo pueblo fortificado, te va desvelando a lo largo de sus calles un rico pasado: la Torre del Reloj, las casas bearnesas con dinteles esculpidos, la fuente y el lavadero en pleno huerto conservatorio… Un recorrido de 2 km te sumerge en la historia de esta capital del Vic-Bilh.
Bodega subterránea Doléris
©Studio 764 – P. Le DoaréEste lugar lleno de historia lo construyó Jacques Amédée Doléris, un ginecólogo de fama internacional y político, que plantó viñedos y elaboró un vino espumoso, el «Royal Béarn». En 1905, mandó excavar una bodega subterránea de 170 m para conservarlo. Hoy en día, el lugar es propiedad de la Cave de Crouseilles y cuenta con un espacio de venta y cata de vinos de Madiran, Pacherenc du Vic-Bilh y productos locales.














